En este trabajo de investigación se analizará el cambio de Francia en sus políticas económicas siguiendo el esquema de Kuhn. Se revisará las ideas y teorías de François Quesnay quien propuso el cambio en el pensamiento económico. De qué forma el mercantilismo da lugar, deviene en una nueva doctrina: la fisiócrata. La reconstrucción del modelo fisiócrata se basará en un pre-paradigma y un paradigma, como lo establece Thomas Kuhn. Veremos los cambios parciales en la teorías expuestas por los mercantilistas, de qué forma la doctrina fisiócrata se aplica mejor en Francia, y la mercantilista no es viable.
Para Kuhn, en tanto que, la “ciencia normal” es aquella construida dentro de un mismo paradigma, las “revoluciones científicas” responden a cambios de paradigmas. Estas dan lugar a cambios en la visión del mundo y aún a la creación de ciencias hasta ese momento inexistentes. En los momentos iniciales de las ciencias se observan diversas escuelas compitiendo entre sí, hasta establecerse un paradigma. Al revisar la evolución de las ideas, puede advertirse el inicio de la transición desde una fase pre-paradigmática a una fase paradigmática en el pensamiento económico.
En su libro “La estructura de las revoluciones científicas”, Thomas Kuhn, analiza en profundidad los mecanismos que llevan al avance de las ciencias. Este autor llama “ciencia normal” a la investigación firmemente basada, en logros científicos pasados, que sirven de fundamento para el progreso. Se crean así los “paradigmas” de la ciencia que llevan a la acumulación gradual de conocimientos. Los paradigmas son modelos dentro de los cuales se crean leyes, teorías y generalizaciones, y se conducen experimentos para confirmarlas; estos paradigmas establecen una tradición que es seguida por generaciones de investigadores en su incesante búsqueda de nuevos conocimientos.
Pero, llega un momento en que los paradigmas aceptados hasta ese momento dejan de ser útiles: se presenta entonces un campo propicio para que se produzca una revolución científica, y los viejos paradigmas se cambien por otros nuevos. Se establece entonces un nuevo orden que rompe con el pasado. Así como la revolución política comienza cuando aparece la creciente sensación, en un pequeño segmento de la comunidad, de que las instituciones existentes han cesado de funcionar adecuadamente y ya no resuelven los problemas que se les presentan, las revoluciones científicas aparecen cuando algunos científicos encuentran ineficaces los paradigmas existentes para explorar un aspecto de la naturaleza, y luego luchan por cambiarlos por otros nuevos, introduciendo o refinando ideas o métodos o aun creando ciencias inexistentes hasta ese entonces. En el proceso de cambio de paradigmas, aparecen campos antagónicos, obligando a elegir entre las viejas o nuevas ideas, es decir, entre dos sistemas inconmensurables. Los hombres cuya investigación científica se basa en paradigmas compartidos, están sujetos a las mismas reglas y normas para la práctica científica.
Ahora bien, en los momentos iniciales de las ciencias maduras, lo que Kuhn observa es una competencia continua entre una serie de concepciones distintas de la naturaleza, cada una de las cuales derivada parcialmente de la observación y del método científico. Aún así reconoce que puede haber cierto tipo de investigación científica sin paradigmas...la adquisición de un paradigma y del tipo más esotérico (comprensible, sólo para los iniciados en esa ciencia) de investigación que dicho paradigma permite es un signo de madurez en el desarrollo de cualquier campo científico dado...
En el Período paradigmático surge una teoría capaz de explicar con la misma facilidad los aspectos que habían resultado inabordables, o difíciles de dar cuenta, tanto para una, como para otra de las teorías anteriores, constituyéndose en la base firme de investigaciones futuras. Para ser aceptada como paradigma, una teoría debe parecer mejor que sus competidoras; pero no necesita explicar, y nunca lo hace, todos los hechos que se puedan confrontar con ella.
Reseña Histórica
La etapa mercantil se caracterizó, a grandes rasgos, por la expansión del capital dedicado casi exclusivamente al comercio. En el período que comienza a tomar forma en los siglos XVI y XVII se prefiguran las explotaciones capitalistas tanto de establecimientos urbanos como rurales. El objetivo final de la política económica mercantilista era promover el desarrollo nacional inglés a través de medidas proteccionistas. De esa manera, Inglaterra lograría dejar de ser una nación predominantemente agrícola, para pasar a ser potencia industrial. Durante los años de feroz expansión del comercio internacional, Inglaterra se elevó por encima de todos sus contendientes. Construyó la flota más importante de la época y utilizó su poder para eliminar a sus competidores europeos.
Las ideas mercantilistas se expanden por el continente europeo, donde los gobernantes intentan aplicar ese tipo de medidas de política alentados por los sueños de riqueza y poder. No tanto el primer impulso mercantilista fiscal, sino el que vino más adelante, que involucraba el despliegue de la industria, se convirtió en el modelo a seguir por las naciones que aspiraban a la grandeza. Así, el ministro de Luis XIV, Jean-Baptiste Colbert (1619-1683), impuso rigurosas medidas proteccionistas, entre las que estaba la prohibición de importar productos manufacturados y un sistema de recompensas para estimular la exportación de productos elaborados franceses, mientras que se impedía la salida del país de materias primas.
Francia no era un país que estuviera en condiciones de imitar el sólido crecimiento inglés. En el siglo XVIII, las regulaciones de Colbert permitieron un aliento de grandeza; pero pronto se vio, después de la muerte del ministro, que ese crecimiento no era sostenible. Francia era líder indiscutido en productos de lujo; sin embargo, la política exterior, sobre todo lo que se refería al bajo precio de los granos por la prohibición de exportar, había sumergido al campo en una grave crisis. Las voces del campo empobrecido son las que hablan en la literatura fisiocrática. Se reclama libertad para el pueblo (el campo) de las pesadas cargas proteccionistas de Colbert y también se pide para las industrias urbanas libertad de perseguir los intereses que se deseen y de comerciar tanto dentro de las fronteras del país como fuera de los límites del Estado.
Las medidas proteccionistas implementadas por Colbert procuraron, con regulaciones minuciosas, impulsar el desarrollo industrial. El resultado, pese al breve período promisorio, fue la pérdida frente a Inglaterra –a mediados del siglo XVIII–del predominio de los mercados coloniales, que en la lógica mercantilista significaba la pérdida de las fuentes de riqueza. En la industria, pronto se sintió que las reglas impuestas a la producción paralizaban el progreso técnico; no sólo no se producían ingresos para la sociedad, sino que consumían los pocos recursos del Estado, obtenidos de los durísimos impuestos que pagaban los campesinos. Francia terminaría desarticulando su proteccionismo mercantilista para permitir, aunque siguiera siendo en muchos sentidos un Estado protector, más libertad a las personas y mayor posibilidades de riqueza.
Período pre-paradigmático
Numerosas escuelas mercantilistas compiten entre sí con visiones parciales de la economía apoyadas en alguna metafísica particular y en sus observaciones. Si se toma como ejemplo el aporte teórico al problema del “valor” se ve como éste cambia y se redefine según la teoría:
Teoría mercantilista: la generación de valor se daría en la circulación.
Teoría fisiócrata: atribuirían a la producción agrícola la generación de valor.
Se establece así, el período paradigmático: con proclamación según el derecho natural, con modalidades menos prácticas y más cerca de la libertad. Se establecía que el crecimiento económico estaba condenado al fracaso si se violaba, como se estaba haciendo en el período anterior (mercantilismo) este derecho natural fundamental de los hombres.
“Una de las bases del paradigma es entonces el origen de las ideas del “laissez-faire, laissez-passer”. Slogan de la libertad para la producción y el crecimiento interior y exterior”. (Evolución del pensamiento económico)
El nuevo paradigma abrió las puertas a varias investigaciones como las referidas a la población, que dieron lugar a la división de las clases sociales (terratenientes, agricultores y opuesta a ellos la clase estéril o improductiva). También permitió el estudio del flujo de bienes y dinero según una tabla que proponía demostrar lo que actualmente se denomina “renta nacional”. Las tablas de Quesnay muestran el flujo de producto a través de las distintas etapas que atraviesa: producción, circulación, distribución y consumo. Cada una corresponde a las distintas clases sociales; la contrapartida del flujo de producto son flujos iguales de dinero, pero que circulan en sentido opuesto.
“Kuhn afirma que, la ciencia sólo progresa cuando los grupos que dudan de su situación actual, alcanzan el consenso sobre los logros pasados y futuros”. |