6) Discuta la vigencia de la ley del valor en la economía capitalista, y la consiguiente vigencia del concepto. ¿Cuáles son los principales aportes a esta discusión en la historia del pensamiento económico? En particular, ¿cuál es la contribución de la cataláctica tardía?
Introducción
Luego de un recorrido fugaz a través de la historia del pensamiento económico seguramente nos habremos encontrado con teorías económicas las cuales nos parecen audaces y otras un tanto inaplicables y erróneas en su formulación. Como primera reflexión me gustaría dejar en claro que la economía es una ciencia social y como tal, difícilmente podremos enunciar leyes universales, ya que si consideramos al hombre como un individuo libre, raramente estaremos en condición de anticipar sus decisiones y acciones. Por ende, cualquier teoría o ley del valor, por mejor enunciada y defendida que esté, siempre será susceptible a ser falsada, y debido a las transformaciones sociales y económicas que surgen a través de la historia, pueden ser necesarias nuevas teorías que expliquen la génesis del valor.
Un gran obstáculo con el que nos encontramos es en el significado del término valor y su etimología, ya que a lo largo de la historia del pensamiento económico, diferentes autores lo han definido y a la vez lo han explicado de diversas formas. Por lo tanto, caemos involuntariamente en un vacío conceptual, donde reina la incertidumbre y la intuición. En consecuencia, habría que evaluar, si en la economía capitalista es útil y fructífero tener una ley del valor, teniendo en cuenta la dificultad conceptual de dicha palabra. Otro punto a tener en cuenta, relacionado con el anterior, es la necesidad que puede o no tener la sociedad capitalista de poseer una ley de valor eficaz.
Desarrollo Histórico
“En el primer encuentro con la relación mercantil, el más abstracto y universal, inaugural en la historia y en el camino del concepto, la conciencia teórica se enfrenta con la mercancía tal como ésta irrumpe en la representación ingenua: un objeto para el intercambio, la mercancía inmediata, la simple, trivial, pedestre y cotidiana operación de compraventa”.
Uno de los temas más relevantes de la economía política siempre fue y será el valor. La cataláctica, en sus dos etapas la temprana y la tardía, no distingue entre el valor y el valor mercantil. Esta doctrina aísla el momento del mercado abstrayéndose de todo proceso de producción, por lo que tanto en la cataláctica temprana como en la tardía, se confunde el valor de cambio con el valor de uso. Tanto para los mercantilistas (Montanari: “son los deseos de los hombres los que constituyen la medida del valor de las cosas”) como para los marginalistas (Jevons: “La reiterada reflexión y la investigación me han conducido a la en cierto modo novedosa opinión de que el valor depende enteramente de la utilidad.”), el valor de una mercancía depende de su utilidad, siendo la expresión de ésta, el precio. Los neoclásicos, además le agregan a esto el elemento de escasez. Como se puede ver, tanto los catalácticos tardíos como los tempranos sostenían que los precios se rigen por las leyes de mercado, o sea, la oferta y la demanda. Smith y Ricardo, máximos exponentes de la escuela clásica, hacen extensos análisis sobre el tema con el objetivo de diferenciar el valor de cambio del valor de uso. En el corto plazo, el precio se determina por la oferta y la demanda; pero en el caso de las mercancías reproducibles, en el largo plazo, dado el libre desplazamiento de los productores, el valor será la fuente última del precio.
Adam Smith, propone una teoría del valor, la cual tendrá que afrontar y reformular debido a sus propias contradicciones. En su obra de máxima importancia económica, The Wealth of Nations, podemos percatarnos de que el mayor problema con el que se enfrenta Smith es que su teoría del valor entra en conflicto con su teoría de la división del trabajo. En los primeros capítulos, Adam Smith intentará demostrar de qué forma la riqueza de las naciones está estrechamente relacionada con la división del trabajo (que sólo es posible en mercados de magnitudes importantes). Luego de una extensa explicación de su teoría del valor, Smith llegará a una encrucijada: sólo es aplicable en sociedades rudimentarias, pre-capitalistas, simples y de magnitudes escasas. El problema de esta teoría reposa en el hecho de que no se puede encontrar una medida exacta del valor de este modo, dado que es imposible saber cuánto trabajo (penas y fatigas) le costó a cada persona hacer cada bien. En una sociedad precaria y de mercado muy pequeño, probablemente esto sería factible, pero la sociedad en la cual recaen los estudios de Smith, es inviable y con escasa aplicabilidad.
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