La forma de producción actual nos dice que cada vez son menos los trabajadores necesarios para producir un bien, refiriéndonos no solo a la cantidad de individuos trabajando en la planta sino que también a la cantidad de horas de cada individuo requeridas para elaborar dicha manufactura. Sin embargo esto no hace que relaciones de intercambio se modifiquen, debido a las grandes inversiones por parte de los capitalistas en maquinaria y en I&D. Las constantes revoluciones tecnológicas han logrado en la mayoría de los sectores económicos, construir empresas con alto contenido de capital y reducidas en recursos humanos.
Conclusiones
Llegamos a la cruda conclusión de que no nos podemos basar en una única ley económica del valor, sino que son varios los aspectos que conforman al valor, y no aisladamente los costos de producción, la retribución de la tierra, la utilidad, la escasez, o bien el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de un valor de uso. La realidad actual es mucho más compleja y son muchas las variables en juego que finalmente determinan el valor en la sociedad contemporánea. La complejidad del mercado actual hace que existan diferentes modos de producción, sin significar que alguno de ellos sea considerado obsoleto. El mercado actual es cada vez más exigente, por ende la diferenciación en el consumo está a simple vista y ya es imposible la existencia de mercancías que puedan ser consideradas homogéneas, con la excepción de los commodities. El consumo actual está segmentado, y no genera el mismo valor el trabajo y la producción de una fábrica estandarizada que una que satisface las demandas de consumidores que solicitan por ejemplo automóviles a medida, o un ejemplo más cercano, podría ser el sastre, quien a través de su trabajo artesanal crea al igual que una industria textil automatizada y masiva, valor.
El valor no siempre va a ser completamente tangible, dada nuestra sociedad consumista actual, un mismo producto fabricado bajo los mismos medios de producción y tecnología pueden diferir de su valor dependiendo de la marca con la que salgan de la planta. Cuando un individuo compra una mercancía más allá del precio que paga por ella, no sólo está comprando mano de obra, sino que muchas otras cosas tales como satisfacer sus necesidades (sean éstas primarias o no), adquirir un status social y económico, etc.
En la actualidad, se podría decir, audazmente, que poco queda del legado de los clásicos en cuanto a la esencia de sus ideas. Al tener esta escuela un alto componente socialista y siendo ésta minoritaria hoy en día, las teorías del valor basadas en el trabajo y otras ideas socialistas no tienen tanta vigencia como en su momento. Marx había revivido y puesto esas ideas en primera plana pero luego del fracaso del comunismo y la guerra fría, esas ideas se fueron opacando y dispersando. Como pudimos ver a lo largo del desarrollo del presente trabajo junto con los valiosos aportes de los pensadores económicos, el valor está presente e incorporado de diversas formas en todas las mercancías. Llegar a formular una ley única de valor eficaz para la sociedad capitalista es una tarea diría yo imposible dada la complejidad del sistema actual. Pero no hay que dejar de lado los importantes aportes a la ciencia económica en lo que respecta a la génesis del valor.
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